Todo lo de esta página funciona de verdad: el calendario reserva, el chatbot responde, el comparador se arrastra y la paleta cambia de negocio. Son muestras de lo que puedo meter en tu web, adaptadas después a tu marca y a tus horarios reales.
Y todo sin servidor propio: cero cuotas de mantenimiento para ti
La mitad de tus clientes potenciales no te va a llamar en horario laboral. Con un calendario en la web, esa mitad reserva sola.
El calendario que ves lo genero yo: bloquea los días pasados, cierra los domingos y solo ofrece las horas en las que abres. Si cierras a las siete, no aparecen turnos de noche. La reserva te llega directa por WhatsApp o correo, sin que tengas que entrar a ningún panel.
Si ya tienes tu agenda montada en otra plataforma, no la toco: la integro dentro de tu web para que el cliente reserve sin salir de ella.
Da igual por dónde vaya el cliente: el contacto le sigue. Cuatro formas de montarlo — pruébalas, la tercera se abre al tocarla.
Corte y colorClásico · redondoEl de siempre, discreto
PresoterapiaInstagram · con etiquetaPara que vean tu trabajo
Menú · tócaloTres canales en un botón
Menú del díaBarra inferiorReservar siempre a mano
No es solo WhatsApp: el botón puede llevar a Instagram, a llamar o directo a reservar, y se combinan como quieras. En todos, el mensaje va ya escrito —«Hola, quiero pedir cita para…»—, así que el cliente solo le da a enviar y tú sabes de qué web viene.
«¿Cuánto cuesta?», «¿dónde estáis?», «¿tenéis hueco el sábado?». Las mismas cinco preguntas, todos los días. El chatbot las responde y te pasa al cliente cuando la cosa se pone seria.
Y no es teoría: el asistente de la esquina de esta web es exactamente esto, entrenado con lo que hace Adrián
Me pasas las preguntas que más te hacen y las respuestas que darías tú. El chatbot las suelta igual, a cualquier hora y sin equivocarse en el precio.
Cuando la pregunta se sale del guion o el cliente quiere reservar, le pasa directamente a tu WhatsApp con el contexto de lo que estaba preguntando. No finge ser humano ni te hace perder al cliente.
Hoy, cada venta te cuesta una conversación: te escriben, preguntas, mandas precio, insisten, cuadráis, te pagan. Con una pasarela en tu web, el cliente lo hace todo él y tú te enteras cuando entra el dinero.
Un bono de 5 sesiones, un pack, una asesoría, una entrada para tu evento, un producto. El cliente entra a las once de la noche, lo ve, paga y recibe su confirmación. Sin que tú tengas que responder un DM ni pasar un Bizum a mano.
Si lo tuyo son citas y no productos, no hace falta cobrar todo por adelantado: con pedir una señal pequeña al reservar, las ausencias se desploman. El que paga 10 €, viene.
El dinero va directo a tu cuenta, nunca pasa por mí. Yo monto el botón y el flujo; la pasarela la abres tú a tu nombre, como el dominio. Y no hace falta montar una tienda entera: con un botón de pago en el servicio que quieras vender, vale.
Yo no toco datos de tarjeta: eso lo gestiona siempre la pasarela
Demostración · no se cobra nada
El mismo botón sirve para una señal de 10 € o para un pack de 300 €
Tus fotos son el mejor argumento de venta que tienes. El problema suele ser cómo están puestas, no las fotos.

Se arrastra con el dedo o el ratón. Para dentistas, estética, peluquería, fisios, entrenadores… cualquier negocio cuyo resultado se vea. Es lo que más engancha de una web y lo que más se comparte.
Estas dos fotos son reales, de la web que hice para Clínica Wanda
Pincha en cualquier foto. Se puede organizar por categorías —cada servicio con su book—, en carrusel o en mosaico. Y todo optimizado para que la web no vaya lenta por el peso de las imágenes.
Has currado años para conseguirlas y viven en Booksy, en Google o en TripAdvisor. Las traigo a tu web, donde trabajan para ti y las ve todo el que entra.
«Súper recomendable. Tenía que operarme de un neuroma de Baxter y Daniel ha hecho su magia: ha alineado mi cuerpo y me voy sin dolor y sin operarme. Mil gracias.»
«Encantada con los servicios prestados en estética. Tanto Rocío como Eva son todo unas profesionales. Tienen un montón de tratamientos. Recomiendo Ozono al 100%.»
«Sitio espectacular y el trato de 10. Acabo de empezar con ellas y la verdad que no puedo estar más contenta. Sin duda lo recomendaría.»
«He estado hoy por primera vez en este maravilloso centro con Daniel, por recomendación de una amiga, y solo puedo decir cosas positivas de este gran profesional.»
«El peluquero es amable, profesional y ha realizado un trabajo perfecto.»
Son reseñas de sus negocios, no de mi trabajo: eso es justo lo que se integra en la web de cada cliente.
Pincha en cualquiera y se abre su web. Son valoraciones reales de negocios para los que ya he trabajado; en la tuya irían las tuyas, citadas tal cual y con su fuente. Reseñas inventadas no pongo ninguna, ni aquí ni en tu web.
Lo de abajo es literalmente el mismo bloque en los seis: mismo texto, misma estructura. Lo único que cambia es la paleta. Y ninguna me la invento: sale del logo, del rótulo o de las paredes del local de cada uno.
Sin llamar y sin esperar a que abran. Eliges día y hora, y la confirmación te llega al momento.
Por eso no tengo una plantilla: tengo un método. Tu web sale de tu marca, y si no tienes marca definida, la sacamos de lo que ya usas.
Cuando el negocio lo pide, monto algo que no existe en ninguna otra. Estas seis funcionan ahora mismo, cada una en la web para la que la hice:
Aquí está el truco que hace que no tengas que pagarme un mantenimiento: no monto servidores. Uso servicios que ya existen y que van a tu nombre.
Con Web3Forms o Formspree, el formulario de tu web te manda los mensajes al correo sin que exista ninguna base de datos que mantener ni que pueda petar.
No hay WordPress ni plugins que se rompan solos cada mes. Es una web rápida y estática: se queda como te la entrego, funcionando.
Todas las cuentas —dominio, hosting, pasarela, agenda— son tuyas. Si un día quieres cambiar de manos, te llevas la web entera sin pedirme permiso.
Dime cómo llevas ahora las citas y las preguntas de los clientes, y te digo qué merece la pena integrar en tu caso y qué no.