Sé que dar dinero por adelantado a alguien que has conocido por Instagram da respeto. Por eso hago dos cosas: primero te enseño una muestra gratis para que veas de qué hablo, y después firmamos contrato con precio cerrado, plazo, cambios incluidos y quién es el dueño de la web. Aquí tienes lo que dice, antes de que tengas que preguntarlo.
Muestra gratis antes de pagar · Contrato por duplicado · RGPD · Sin letra pequeña
Me escribes por WhatsApp, Instagram o correo. Me cuentas qué haces, a quién le vendes y qué te falta. Miro lo que tienes ahora —tu Instagram, tu web si la hay, cómo apareces en Google— y te digo con sinceridad qué mejoraría y qué no hace falta tocar.
Este es el paso que más tranquiliza a la gente, y por eso lo hago siempre: antes de que pagues un euro y antes de firmar nada, te monto una muestra de cómo quedaría tu web y te la mando para que la abras en tu móvil. Si no te convence, ahí termina y no me debes nada. El proceso oficial no empieza hasta que tú ves algo que te gusta.
Si la muestra te cuadra, te paso el plan que encaja y el precio exacto. No es una horquilla ni un «a partir de»: es el número final. Si luego quieres añadir algo que no estaba, se presupuesta aparte y lo decides tú.
Firmamos el contrato, que recoge el plan, el precio, el plazo y las revisiones. Pagas el 50% por transferencia para arrancar. Te mando una hoja de datos para que me pases lo que necesito de una vez y no andemos preguntando cosas a trozos.
En 3 días hábiles desde que tengo tus materiales y el primer pago, tienes la web funcionando en un enlace para verla en tu móvil, enseñársela a quien quieras y trastearla.
Me dices todo lo que quieras tocar y lo cambio. Una «ronda» es todo lo que me mandes de una vez, no un cambio suelto: puedes apuntar veinte cosas y sigue siendo una ronda. Llevas cuatro incluidas, que dan de sobra.
Pagas el 50% restante, contratamos dominio y hosting con tus datos y la web sale online. Te entrego los archivos y las claves. A partir de ahí no dependes de mí para nada.
Siempre por transferencia. La primera mitad es la señal que reserva tu sitio en mi agenda y con la que empiezo a trabajar; si te echas atrás después, esa parte no se devuelve —el trabajo ya está hecho—. La segunda la pagas cuando ya has visto la web y está como la quieres, no antes.
Es un contrato de prestación de servicios normal, de dos folios. Estos son sus puntos, explicados como te los explicaría en persona.
Queda escrito el plan contratado (Esencial, Impulso o Premium), los extras que lleve —chatbot, reservas, Google Business, mantenimiento— y el alcance que hayamos hablado. Nada de «ya veremos».
El precio total acordado y los dos plazos del 50%, por transferencia. El precio no se mueve después salvo que tú pidas algo nuevo que no estaba.
Tres días hábiles desde que recibo el primer pago y todos tus materiales. Si tardas en mandarme las fotos, el reloj empieza cuando lleguen.
Cuatro rondas de revisión incluidas. A partir de la quinta, o si aparece una funcionalidad nueva, se presupuesta aparte y tú decides si la quieres.
Al pagar el total, la web es tuya. Dominio y hosting van a tu nombre. Yo conservo el derecho a enseñar el trabajo como ejemplo de lo que hago.
Tú me garantizas que las fotos y textos que me pasas son tuyos o tienes permiso. Yo no respondo de caídas de servicios de terceros (tu hosting, tu pasarela, Booksy…).
Es opcional y va aparte: entre 20 y 40 € al mes según el negocio. Se puede coger por meses sueltos y lo cancela cualquiera de los dos avisando con 15 días. Sin permanencia y sin que tu web dependa de ello.
Si no se paga la parte final, no publico la web hasta que se abone. Y la señal inicial no se devuelve si eres tú quien decide no seguir.
Los datos que me des se tratan conforme al RGPD y se usan solo para hacer tu web. Ni se comparten ni se usan para otra cosa.
Te mando el contrato completo antes de que pagues nada, para que lo leas con calma. Si algo no te cuadra, se habla.
Te paso una hoja de datos con todo esto para que lo rellenes de una sentada. Cuanto antes me llegue, antes empieza a contar el plazo. Y si te falta algo, me lo dices y buscamos la manera —con fotos de stock temporales, por ejemplo—.
Las páginas legales las monto con la estructura estándar que exige España (LSSI-CE y RGPD). Si eres del sector sanitario o de una profesión regulada, te recomiendo que un asesor les dé un último vistazo: te lo digo yo, no espero a que lo descubras.
Para eso están las cuatro rondas de cambios. Me dices qué no te encaja —colores, textos, secciones, lo que sea— y lo cambio. No he tenido todavía a nadie que se quede con algo que no le gusta, porque hasta que no está como lo quieres no se publica.
No. La señal del 50% es lo que reserva tu hueco en mi agenda y con lo que empiezo a trabajar. Es lo normal en este trabajo y es lo que me protege a mí, igual que el contrato te protege a ti. La otra mitad la pagas ya con la web hecha y vista.
El dominio y el hosting, que rondan los 15 € al año y los pagas tú directamente al proveedor. Nada más. No hay cuota mía obligatoria: la web funciona sola.
Si algún día quieres que me encargue de los cambios, existe el mantenimiento mensual: entre 20 y 40 € al mes según el negocio. No es obligatorio, no tiene permanencia y se puede coger por meses sueltos —por ejemplo solo en temporada alta, o el mes que quieras renovar fotos y precios—.
No, y está pensado así a propósito. Dominio, hosting, pasarela de pago y agenda van todos a tu nombre y con tus datos. Si mañana quieres que la lleve otro, le pasas las claves y ya está. No secuestro webs.
No. Trabajo con lo que tengas: fotos del móvil bien elegidas funcionan mejor de lo que crees, y las de Instagram suelen valer. Si falta alguna, meto imágenes de stock temporales y te aviso de cuáles son para que las cambies cuando puedas.
Sí, trabajo online con toda España. Casi todo se hace por WhatsApp y correo, así que da igual dónde estés. Si estás cerca y prefieres vernos, también se puede.
Sí, y suele salir mejor: parto de tu contenido real, que ya está escrito y validado, y le doy la vuelta al diseño y a la estructura. Si me pasas la que tienes, te digo qué salvaría y qué tiraría.
La web sale optimizada, rápida y con la estructura que Google entiende, que es la mitad del trabajo. La otra mitad es tu ficha de Google Business bien montada y tus reseñas, y eso te lo puedo dejar hecho también. Lo que no te voy a prometer es un puesto concreto en dos semanas: quien te lo prometa, te está vendiendo humo.
Sin compromiso. Me cuentas tu negocio, miro lo que tienes y te digo qué haría. Si al final no lo ves, no pasa nada.
Suelo contestar el mismo día